jueves, 7 de febrero de 2019

Mujeres en la ciencia

Las Chicas de Bletchley



Artículos en un blog. 10 de febrero


Las Chicas de Bletchley es un hilo en Twitter que será publicado el 11 de Febrero desde la cuenta de Julio Mulero (@juliomulero) en que se navegaremos por la historia de las más de 6 600 que trabajaron en Bletchley Park junto a Alan Turing con un objetivo claro: descifrar los mensajes del Tercer Reich codificados con la máquina Enigma. Todos conocemos la historia de Alan, pero no es tan conocido que el 75% de la plantilla eran mujeres y, sin su contribución (que va más allá de chicas de oficina), la duración de la Segunda Guerra Mundial y el subsiguiente número de víctimas podría haber sido mucho mayor.
Dirigido a: público general
Hora comienzo: 18:00
Organiza: Julio Mulero
Patrocina: Grupo de Divulgación Matemática de la Universidad de Alicante (Dimates)
Email de contacto: julio.mulero@ua.es
Más información: https://twitter.com/juliomulero

Conociendo a Emmy Noether


El Club de Lectura Palabra de Mujer participa en las actividades que se realizan el 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.
Amalie Emmy Noether; Alemania, 1882 - Estados Unidos, 1935.

Se la considera la madre del algebra moderna con sus teorías sobre anillos y cuerpos, pero su aporte a la ciencia no se restringe a las matemáticas. Su trabajo es fundamental para entender la teoría de la relatividad. Y tampoco se limita a ella. Noether es clave para comprender todas las teorías de la física.
¿Qué otras contribuciones hubiese hecho una persona de su talento si se le hubiese facilitado el camino desde el primer momento?
Nació en 1882 y su padre, el matemático Max Noether, enseñaba en la Universidad de Erlangen, en Baviera. Dos años después, Noether fue una de las dos estudiantes a la que se le permitió matricularse en esta universidad. Pero no con los mismos derechos que el resto de estudiantes. Solo se le dejaba asistir como oyente a las clases, y eso si los profesores le daban la autorización expresa para entrar en el aula. Esto fue suficiente para que superase el examen de graduación en 1903 y obtuviera un título equivalente al de una licenciatura.
Pasó el año siguiente estudiando en la Universidad de Gotinga, pero regresó a Erlangen cuando la universidad finalmente revocó las restricciones contra las estudiantes y terminó su disertación sobre invariantes para las formas biquadráticas ternarias en 1907.
Aunque la universidad ya admitía a mujeres estudiantes, estas quedaban excluidas de los cargos en la facultad, y Noether enseñó en Erlangen durante los siguientes siete años sin percibir ningún salario, en algunas ocasiones sustituyendo a su padre.
En 1915, el gran matemático alemán David Hilbert intentó llevarla a la Universidad de Gotinga, pero recibió el rechazo de sus colegas en el departamento de matemáticas.
¿Qué pensarán nuestros soldados cuando regresen a la universidad y se encuentren con que deben aprender de una mujer?, alegó un profesor.

No veo por qué el sexo de los candidatos ha de ser un argumento en contra de su admisión. Somos una universidad, no una sauna, manifestó David Hilbert.

Hilbert quería contar con la matemática en la Universidad de Gotinga por su conocimiento y experiencia sobre la teoría invariante: los números que se mantienen constantes incluso aunque sean manipulados de diferentes maneras; para que sus tesis se llevasen a la incipiente teoría general de la relatividad de Albert Einstein, que parecía violar la ley de la conservación de energía.
Noether desarrolló un teorema que es clave para entender la física de partículas elementales y la teoría cuántica de campos, es decir, para entender toda la física más sofisticada.
Cuando Einstein vio el trabajo de Noether sobre las invariantes, le escribió a Hilbert: «Estoy impresionado de que esas cosas puedan ser entendidas de una manera tan general. La vieja guardia de Gotinga debería aprender algunas lecciones de la señorita Noether. Se ve que sabe de lo suyo».
¿En qué consiste este teorema? En palabras del profesor de Física Manuel Lozano Leyva «el teorema conceptualmente es muy sencillo y matemáticamente muy complicado. Se trata de relacionar la simetría con las cantidades conservadas».
«Imagínese que tengo una copa de vino en la mano y le digo que cierre los ojos. Mientras los tiene cerrados, giro la copa en su eje y después le digo que los abra. Seguramente no se dará cuenta si la copa se ha movido o no. Pero si el giro que hago es perpendicular a ese eje, es decir, le doy la vuelta a la copa, y le digo que abra los ojos, sí se dará cuenta que ha habido una transformación, que le ha pasado algo a la copa. Eso significa que la copa es simétrica con respecto a las rotaciones en relación a un eje y no es simétrica respecto a las rotaciones en otro eje».
En cantidades físicas que todo el mundo conoce, como lo es la energía, que ni se crea ni se destruye, sino que se transforma, eso se llama una cantidad conservada.
Lo que hizo Emmy Noether fue relacionar la simetría de un sistema con las cantidades físicas que se conservan y esas cantidades son una herramienta fundamental a la hora de plantear problemas y de resolverlos en física. Y esto afecta a todos los sistemas físicos, desde el sistema planetario hasta un cristal, los metales… Todo.
El teorema creado por la científica alemana ha recibido un sinnúmero de adjetivos. Lo llaman el teorema más bello del mundo, pero no es solo que sea hermoso por las cuestiones de la simetría, sino que es de una potencia matemática tremenda y de una potencia de cálculo fantástica. Es un teorema sumamente elegante, trae la belleza de un concepto de simetría a lo que son los principios de la física.
Con el surgimiento del nazismo en Alemania, Noether tuvo que abandonar la vida académica debido a la puesta en vigencia de una ley que impedía a los judíos el acceso a puestos gubernamentales y universitarios. Al principio recibía a los estudiantes en su casa, pero finalmente fue obligada a abandonar Alemania junto a muchos otros académicos judíos. Marchó a Estados Unidos y allí prosiguió su carrera académica en el Colegio Bryn Mawr de Princeton y en el Instituto de Estudios Avanzados de esa ciudad.
En 1935, le detectaron un tumor en la pelvis. Fue operada y aunque la intervención fue un éxito, una serie de complicaciones la llevaron a la muerte cuatro días después. Tenía 53 años.
Albert Einstein escribió una carta en honor a Emmy Noether tras su muerte:
«A juicio de los matemáticos vivos más competentes, la señorita Noether fue el genio matemático creativo más importante que haya existido desde que comenzó la educación superior para las mujeres.

En el campo del álgebra, en el cual los matemáticos más talentosos han estado ocupados por siglos, ella descubrió métodos que han probado ser de una importancia enorme en el desarrollo de la actual generación de matemáticos jóvenes.

La matemática pura es, a su manera, la poesía de las ideas lógicas.

Nacida en una familia judía que se distinguió por el amor al aprendizaje, Emmy Noether, quien, pese a los esfuerzos del gran matemático de Gotinga, Hilbert, nunca alcanzó la posición académica que se merecía en su propio país, pero aun así se rodeó de un grupo de estudiantes e investigadores en Gotinga, quienes ya se han convertido en distinguidos profesores e investigadores.

Su desinteresado y significativo trabajo realizado durante muchos años fue recompensado por los nuevos gobernantes de Alemania con un despido, el cual le cortó los ingresos para poder mantener su estilo de vida simple y la oportunidad de continuar con sus estudios matemáticos.

Sus amigos visionarios de la ciencia en este país (EE.UU.) fueron afortunados de poder hacer las gestiones necesarias con el Colegio Bryn Mawr y la Universidad de Princeton para que ella encontrara en Estados Unidos, hasta el día de su muerte, no solo colegas que apreciaron su amistad sino pupilos agradecidos, cuyo entusiasmo hizo de sus últimos años los más felices y quizás los más fructíferos de su carrera entera».

Fragmentos de la carta que escribió Albert Einstein y que dirigió a The New York Times. Fecha: 1 de mayo de 1935.

Mi mensaje a las niñas que quieren ser científicas.





Jane Goodall

Está considerada como una de las mujeres científicas de mayor impacto en el siglo XX. Los ojos de Jane Goodall brillan al compartir sus historias de ayer, convertidas hoy en grandes lecciones de vida sobre la ciencia y la educación: "Sé curiosa y comete errores, sé paciente y no te rindas", repite esta mujer extraordinaria. Goodall es Doctora en Etología por la Universidad de Cambridge y Doctora 'honoris causa' por más de 45 universidades del mundo. Ha recibido más de 100 premios internacionales como el Premio Príncipe de Asturias de Investigación, la Legión de Honor de la República de Francia, el título de Dama del Imperio Británico o la Medalla de Oro de la UNESCO, entre otros. Además es “Mensajera de la Paz” de Naciones Unidas. Goodall vivió su infancia y juventud con un solo sueño: viajar desde su Inglaterra natal a África para estar cerca de los animales y escribir sobre ellos. En 1960, con apenas 23 años, hizo realidad su propósito de la mano del famoso antropólogo Louis Leakey quien le encargó la arriesgada misión de viajar a la selva de Gombe, Tanzania y convertirse así en el primer ser humano en observar e investigar a los chimpancés salvajes. Acompañada de su madre comenzó un proyecto de investigación de seis meses de duración. Hoy, casi 60 años después, continúa desarrollándose gracias al equipo de investigadores del Instituto Jane Goodall en la que es, una de las investigaciones de campo más prolongadas sobre animales en libertad. Las investigaciones de la Doctora Goodall revolucionaron a la comunidad científica y fascinaron al mundo entero. Su perseverancia, intuición, empatía y capacidad de observación, no solo nos han permitido descubrir el desconocido mundo de los chimpancés y de otras especies, sino que, nos invitan a reflexionar sobre nosotros mismos, promover un estilo de vida más sostenible y a construir una sociedad más justa.

lunes , 11 de febrero Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia 2019




El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia se celebra el 11 de febrero. Fue proclamado en 2015 por la  Asamblea General de las Naciones Unidas con el fin de lograr el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas, además para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas.

viernes, 25 de enero de 2019

John Lennon - Imagine HD CANCIONES PARA LA PAZ


MUSICA PARA LA PAZ






Imagine there’s no heaven                                        
It’s easy if you try
No hell below us
Above us only sky

Imagine all the people
Living for today...
Imagine there’s no countries
It isn’t hard to do
Nothing to kill or die for
And no religion too
Imagine all the people
Living life in peace...

You may say I’m a dreamer
But I’m not the only one
I hope someday you’ll join us
And the world will be as one

Imagine no possessions
I wonder if you can
No need for greed or hunger
A brotherhood of man
Imagine all the people
Sharing all the world...

You may say I’m a dreamer
But I’m not the only one
I hope someday you’ll join us
And the world will live as one

Imagina que no hay paraíso,
Es fácil si lo intentas,
Ningún infierno bajo nosotros,
Encima, solamente cielo,
 
Imagina a toda la gente
Viviendo al día...
Imagina que no hay países,
No es difícil hacerlo,
Nada por lo que matar o morir,
Ni religiones tampoco,
Imagina a toda la gente
Viviendo la vida en paz.
 
Tú puedes decir que soy un soñador,
Pero no soy el único,
Espero que algún día te nos unas,
Y el mundo vivirá como uno solo.

Imagina que no hay propiedades,
Me pregunto si puedes,
Ninguna necesidad de codicia o hambre,
Una hermandad de personas,
Imagina a toda la gente
Compartiendo todo el mundo...
 
Tú puedes decir que soy un soñador,
Pero no soy el único,
Espero que algún día te nos unas,
Y el mundo vivirá como uno solo.

Celebración del día de la paz - 30 de Enero


Trabajos 1º ESO   

      CELEBRACIÓN DEL DÍA DE LA PAZ 
                       



              Desde 1964, para conmemorar la muerte de Gandhi, se celebra el 30 de enero el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, reconocido por la UNESCO en 1993. En esta fecha se recuerda la necesidad de la educación para la tolerancia, la solidaridad, el respeto a los Derechos Humanos, la no violencia y la paz.







                                                                           GANDHI

Gandhi Todas las corrientes del pacifismo confluyen en la figura de Mohandas Karmchand Gandhi (1869-1948) máximo exponente del pacifismo contemporáneo. Conocedor de todas las variantes que hemos expuesto con anterioridad, Gandhi, revitalizó el pacifismo a través de la filosofía y de la práctica de la no-violencia, concepto considerado como piedra angular o base fundamental de su sistema espiritual, filosófico y ético, de una cultura para la paz.

      El concepto de no-violencia de Gandhi se remonta al antiguo concepto sánscrito de Ahimsa, pero vinculándolo, en su caso, a la desobediencia civil de Thoreau (que primero llevó el nombre d
e resistencia pasiva), a la transformación interior del cristianismo agustinista y franciscano, así como a las propuestas que hemos visto de Tolstoi, con quien mantuvo correspondencia.


Entre sus múltiples escritos es importante para adentrarnos en el pensamiento de Gandhi su propia autobiografía, titulada: La historia de mis experiencias con la verdad. Una obra en la que narra todo su itinerario vital, humano y espiritual. La lucha no-violenta o resistencia pasiva de Gandhi tuvo su mayor éxito al ser el medio y el método a través del cual la India consiguió su independencia y dejó de ser dominada por el Imperio Británico.

      No todos los objetivos de Gandhi se cumplieron ya que cosechó algunos fracasos:

  1. Uno de ellos fue el de la eliminación del sistema de castas hinduista, que generaba la segregación de los parias o intocables, aún hoy vigente.
  2. Otro de ellos fue el intento ecuménico de unión de todas las religiones bajo el concepto de la paz y la no-violencia como principio ético universal (donde Dios, Buda, Jesús y Mahoma son considerados como mensajeros de la paz).
  3. El tercero de sus grandes fracasos fue su intento de mantener la unidad de lo que hoy son la India (hinduismo) y Pakistán (islamismo), escindidos por motivos religiosos.

  Consiguió, eso sí, sin violencia alguna por su parte ni por la de sus millones de seguidores, la expulsión de los británicos y la independencia de la India, pero para ver con tristeza como se dividía su patria en dos países.

      El joven Gandhi había quedado fuertemente impresionado, tras educarse en Londres como abogado y viajar a ejercer en Sudáfrica, por la noción jainista de "devolver bien por mal", germen de su concepto primordial de no-violencia. Al unir la idea de no provocar el mal con la idea de la firmeza en la Verdad interior, Gandhi, forjaba un potente pero pacífico revulsivo social, tanto más efectivo cuanto más numerosos eran sus seguidores.

      En un artículo publicado en el periódico Young India del 9 de marzo de 1920 ya se explicaba Gandhi con completa seguridad en sus ideas y lo hacía de la siguiente forma:

      "La no-violencia completa es ausencia completa de mala voluntad hacia todo lo que vive. La no-violencia es su forma activa, es buena voluntad hacia todo lo que vive. Amor perfecto".

      Y en otro artículo de madurez ya fechado el 4 de noviembre de 1926 y publicado en el mismo medio, precisaba:

      "Ahimsa no es únicamente no matar. Himsa es causar sufrimiento o destruir una vida, sea por ira, bajo el dominio del egoísmo o con el deseo de realizar el mal. Abstenerse de obrar así es ahimsa. Tal actitud es la que se propone que la humanidad alcance tanto en la mente, como en la palabra y en la acción".

      Gandhi, no distinguiendo entre fines y medios, fue quien con más insistencia propuso la utilización como método de la no-violencia, como medio para la consecución de unos objetivos sociales y políticos, la misma noción, pues la paz era el medio y la paz era la finalidad.

      Los procedimientos de la no-violencia empleados por Gandhi y sus seguidores fueron muy numerosos. Entre ellos podríamos destacar los siguientes, que se encuentran todos ellos entrelazados entre sí:


  1. El testimonio no violento y pacificador, bien por medios orales bien por medios escritos.
  2. Las manifestaciones públicas pacíficas, los ayunos, las huelgas de hambre o de brazos caídos.
  3. La no-cooperación o boicot como negativa a servir a una causa injusta o a un régimen opresor. Aunque eso conllevase la cárcel o la muerte.
  4. La desobediencia civil de las leyes injustas y el no acatamiento de las órdenes de un sistema tiránico o despótico.


      Además, por tanto, de constituir la no-violencia una fuerza pacífica de presión social, podemos observar como, al mismo tiempo, se la presenta como una firme actitud ética en la vida. Una actitud que se presentaba como amor, inocencia y buena voluntad hacia todo lo existente. De ahí que Gandhi profesara y promoviera el vegetarianismo como la forma de alimentación menos dañina e investigara en lo que denominaba, "experimentos con la Verdad", sobre la manera de elevarse a un nivel de conciencia superior.

      Otro de los elementos fundamentales del pensamiento activo de Gandhi fue su interés por cualquier proceso de desarme, ya que a su juicio, uno de los problemas fundamentales de nuestro mundo era y es el de que los Estados inviertan en armamentos presupuestos que podrían erradicar el hambre del planeta.

      Su actividad de promoción de la paz mundial no cesó hasta que fue asesinado en su India natal el 30 de enero de 1948. Otros grandes activistas de la cultura para la paz seguirán sus enseñanzas y algunos otros de gran talla moral y personal, paradójicamente, morirán también a manos de la violencia asesina que con tanto fervor combatieron. Entre los no-violentos que acabaron siendo víctimas de la violencia se encuentran personalidades como la del baptista Martin Luther King o el cantante John Lenon. Sus injustos asesinatos reforzarían su memoria y sus ideas, quedando como testimonios de la divisa socrática que declaraba como mejor el padecer la injusticia a cometerla. Todos ellos han inspirado a Premios Nobel de la paz como Nelson Mandela, Rigoberta Menchú o Teresa de Calcuta. 




LEÓN  TOLSTOI

   La utopía de la paz de León Tolstoi



 

(1828-1910) fue un importante escritor ruso que sentaría las bases de un movimiento pacifista de gran magnitud. Se puede decir de él que fue un terrateniente que liberó a sus siervos y transformó sus tierras, Yasnia Polaina, en una extensa escuela para los pobres analfabetos campesinos, que fue un militar que renunció al ejército por adoptar una posición contraria a las armas y a la guerra y que fue un noble que rechazó sus títulos para promover una regeneración de los principios cristianos pacifistas.

      A parte de su gran actividad novelística en la dirección de su pacifismo neocristiano su obra más importante es la que lleva por título: El Reino de los Cielos está en vosotros. Una obra en la que proclamaba como principal principio el de la resistencia no-violenta al mal. Para Tolstoi el Dios cristiano es un Dios interior presente en la conciencia de todo ser humano. Es desde tal posicionamiento desde el que recoge, enlaza y sintetiza las ideas de no-violencia, paz y desobediencia civil. A su juicio toda transformación social tiene que comenzar por una transformación individual, de ahí que en su obra antes mencionada se exprese del siguiente modo:

      "Los hombres creen que su condición mejora cuando las formas exteriores de vida se modifican. Pero esta modificación procede siempre del desarrollo de la conciencia. Solo esta evolución de la conciencia conduce a una vida mejor. Y no sólo la condición humana no experimenta mejoramiento alguno si nada cambia en la conciencia, sino que, en la mayoría de los casos, empeora" (Tolstoi El Reino de los Cielos está en vosotros).


      Al contrario que el marxismo, que le criticó duramente por rechazar la violencia como medio de transformación de las condiciones sociales de los oprimidos, Tolstoi pensaba que primero tenían que transformarse las conciencias para que, a partir de una minoría interiormente evolucionada, se produjese la extensión y transformación posterior de las estructuras sociales y de las formas de vida entre los hombres. Ese fue su testamento vital, humano y espiritual, dejando el camino abierto para que el siguiente gran hombre de la cultura de la paz, uniendo todas las tradiciones pacifistas, extendiese dicha tradición a nivel universal.


POEMAS PARA LA PAZ

Para que haya paz en el mundo
 
Para que haya paz en el mundo,
es necesario que las naciones vivan en paz.
 
Para que haya paz entre las naciones,
las ciudades no deben levantarse una contra otra.
 
Para que haya paz en las ciudades,
los vecinos deben entenderse.
 
Para que haya paz entre los vecinos,
hace falta que reine la armonía en el hogar.
 
Para que haya paz en casa,
hay que encontrarla en el corazón de cada uno.
 
(Laozi, también conocido como Lao Tsé, Lao Tzu o Lao Tsi)





jueves, 24 de enero de 2019

1984, de George Orwell

«En tiempos de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario»

En el año 1984 Londres es una ciudad lúgubre en la que la Policía del Pensamiento controla de forma asfixiante la vida de los ciudadanos. Winston Smith es un peón de este engranaje perverso y su cometido es reescribir la historia para adaptarla a lo que el Partido considera la versión oficial de los hechos. Hasta que decide replantearse la verdad del sistema que los gobierna y somete.

«No creo que la sociedad que he descrito en 1984 necesariamente llegue a ser una realidad, pero sí creo que puede llegar a existir algo parecido», escribía Orwell después de publicar su novela. Corría el año 1948, y la realidad se ha encargado de convertir esa pieza (entonces de ciencia ficción) en un manifiesto de la realidad.


miércoles, 23 de enero de 2019




Pocas veces tenemos la posibilidad, en nuestra ciudad, de escuchar voces tan interesantes como las que aparecen en el programa que empieza el jueves 21 de febrero.
Aprovechemos la oportuniad que se nos brinda. 

domingo, 20 de enero de 2019

DISCURSO DEL MÉTODO René Descartes

          El Discurso del método, aparecido en 1637, es la primera obra publicada por Descartes. Concibió este Discurso como un prólogo a tres Ensayos científicos, Dióptrica, Meteoros y Geometría, junto con los cuales fué publicado. En este prólogo desarrollaba la idea de un método universal que haría avanzar todas las ciencias.
         El Discurso consta de seis partes, cada una dedicada a una temática diferente. La parte I nos habla de sus años de formación y de la insatisfacción que ésta le dejó en su espíritu; la parte II habla del método;  la III de la moral; la IV resume su metafísica; la V su física y su fisiología (como resumen de su obra El tratado del mundo que habia escrito anteriormente y no vió la luz); la VI es una justificación de la publicación de esta obra que aprovecha para hacer algunas consideraciones metodológicas sobre la ciencia.
    Pero lo realmente novedoso e importante de este libro es el modo en que se exponen las ideas, en tanto que se nos presentan como una autobiografía intelectual. Es una transcripción de su discurrir en el proceso de razonamiento, - la inmediatez del pensar - esa conciencia  que abrirá la modernidad hacia la configuración del sujeto.
" El buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo, pues cada uno piensa estar bien provisto de él...esto testimonia que la capacidad de juzgar bien y de distinguir lo verdadero de lo falso, que es propiamente lo que se llama el buen sentido o la razón, es naturalmente igual en todos los hombres; y así la diversidad de nuestras opiniones no proviene de que unos sean más razonables que los otros, sino solamente de que conducimos nuestros pensamientos por distintas vias y no consideramos las mismas cosas. Pues no se trata de tener el ingenio bueno, sino que lo principal es aplicarlo bien. Las almas más grandes son capaces de los mayores vicios, tanto como de las mayores virtudes; y los que andan muy despacio pueden avanzar mucho más, si siguen el camino recto, que los que corren pero se alejan de él. ...
 Mi intención no es, pues , enseñar aqui el método que cada uno debe seguir para conducir bien su razón, sino sólo mostrar de qué manera he procurado conducir la mia."


PEQUEÑO GRAN LIBRO

                         Descartes es el primer filósofo moderno y el menos pesado. Una nueva edición de su ‘Discurso del método’ suma a una brillante traducción las versiones francesa y latina



Descartes, visto por Sciammarella.
Descartes, visto por Sciammarella
Durante uno de mis primeros cursos como profesor universitario, asistió a mis clases un muchacho incluido en cierto programa de rehabilitación al que habían recomendado hacer algunas asignaturas de filosofía para resocializarse. Entraba en el aula con un vaso de tubo lleno de líquido y hielo en la mano y con un walkman enchufado a los oídos (algo completamente inusitado entonces); después de un rato absorto en su asiento, levantaba la mano y, para gran disgusto de sus compañeros, hacía una interpelación impertinente y rompedora que interrumpía unos minutos la explicación. Una tarde me lanzó a bocajarro esta pregunta: “¿Pero tú has leído el Discurso del método?”. Durante el instante —que me pareció eterno— en el que estuve discurriendo cómo responderle, como dicen que les sucede a los ahogados, inundaron mi memoria, como en una película, no las imágenes de mi vida, sino las de la experiencia de mi primera lectura de este texto de Descartes que desde hace siglos circula separado de los ensayos científicos a los que originalmente sirvió de prólogo y que, por su razonable tamaño, tantas veces me acompañó en autobuses y vagones de metro en el bolsillo de la chaqueta. Parece inevitable, cuando se pe­netra en sus páginas, quedarse mudo de asombro ante la sencillez y la precisión con las que este caballero, que ha hecho de la claridad y la distinción la exigencia primera de su estilo intelectual, y que está lo bastante bien educado para no presentar sus logros como doctrinas obligatorias para sus semejantes, sino como meras decisiones personales, sin más ayuda que la de su entendimiento y después de desprenderse de todas sus creencias y hábitos, de las opiniones heredadas y hasta de sus sentidos a veces engañosos, emprende una tarea para la que otros han necesitado miles de páginas tortuosas y oscuras, llenas de citas y argumentos de autoridad, y la resuelve con decisión, modestia, aparente facilidad y admirable brevedad, pero también de forma del todo concluyente.




          Como el consumado bailarín que fue, nos ahorra la ascética disciplina de su técnica mediante la discreta elegancia del movimiento de su ingenio mientras desconecta de su cuerpo, una a una, todas las terminales de su mente para después volverlas a conectar de acuerdo con un diseño corregido que le libera de los efectos secundarios de esas instituciones naturales que son las pasiones del alma. La agilidad de su sobria prosa convierte las transiciones entre la física y la teología, o entre la lógica y la matemática, que de suyo comportan saltos mortales y arriesgados desniveles, en suaves compases del mismo deslizamiento imperceptible que somete las agitaciones de la sangre al ritmo de los conceptos.
Así que creo recordar que respondí a aquel muchacho: “No, no he leído el libro, pero sí he visto la película”. No era verdad, pero hoy lo es aún menos, gracias a la magnífica edición que Pedro Lomba, que conoce como pocos al pensador francés, ha hecho de este escrito, y que tiene, además de la virtud de una cuidada traducción, la de acompañarlo por primera vez de las versiones francesa y latina del texto, que ayudan a comprender el esfuerzo de creación terminológica que hay detrás de sus páginas, y la de contener un condensado apéndice de cartas y objeciones que no puede ser más pertinente, y un prólogo tan medido, riguroso y claro como lo exige la propia obra que le sigue.
Y esta nueva lectura ha confirmado mi sospecha de que el secreto del Discurso radica en que, como en esas demostraciones matemáticas en las que se comienza con un “supongamos” aparentemente imaginario, pero se desemboca en la seguridad inconmovible de una demostración necesariamente válida, lo que empezó siendo la confesión autobiográfica de un particular se ha transformado en el retrato universal del sujeto que todos somos, y el autor se ha difuminado para que la certeza que ha puesto a nuestro alcance —y que describe las nuevas condiciones éticas y epistemológicas exigidas por la modernidad— pueda revestirse con la biografía de cada uno de sus lectores: para llegar a ser alguien hay que decir “Yo pienso”, pero esa proposición sólo abre el territorio del conocimiento a quien se reconoce como cualquiera. Que este sujeto transparente, que no es nadie y somos cada uno de nosotros, pueda además hablarnos en tono personal, contarnos su historia con voz propia y confesar que prefiere la libre investigación a todos los honores del mundo: eso es precisamente lo que de este prodigioso libro nunca dejará de conmovernos.
Quizá por poseer la jovialidad intelectual de quien no llegó a viejo, Descartes, además de ser el primer filósofo moderno, es también el menos pesado, el que siempre está intentando aligerar la gravedad de las hondas cuestiones que trata, y no le duelen prendas a la hora de abandonar sin melancolía alguna de ellas por encontrarla irresoluble o de recomendar a quienes quieren seguir sus pasos, en beneficio de su salud mental, no dedicar a la metafísica más de unas pocas horas al año. Por supuesto, el lector que avance hasta al final del Discurso encontrará motivos para reflexionar sobre las soluciones de Descartes y para discutir sus resultados —algo a lo que, por mucho que le pareciese un empleo del tiempo poco aconsejable, él siempre estuvo dispuesto—, pero del flechazo producido por la brillante naturalidad del método y su contundente sencillez es posible que no se recupere ya nunca. 







MANUEL VICENT     EL PAÍS  27 enero 2019   Artículo de opinión

 No lo dudes

Solo los muy débiles están seguros de todo, porque hay que ser muy fuertes para no estar seguros de nada.

 Si buscas la verdad y quieres salir de dudas, existe un remedio infalible. Cómprate una pistola y realiza prácticas de tiro. Cuando aciertes en el blanco, que es tu propio seso, habrás alcanzado la verdad con absoluta certeza. Existe otra solución menos dramática para demostrar que estás en posesión de la verdad: pon cara de asno cabreado, expresa tu razón con una frase corta muy ruda y úsala como arma con la mirada puesta en las estrellas. En el Discurso del método, el filósofo Descartes, afirma que al pensamiento se llega a través de la duda metódica. Dudar equivale a pensar. Y a la vez el pensamiento es la única prueba de que uno existe en realidad. Pienso, luego existo. Pero este discurso es pura falacia, porque hoy si dudas estás muerto, ya que en la opinión pública ahora mandan los fulanos que están siempre en lo cierto. El pensamiento dubitativo te lleva a emitir juicios llenos de matices, lo que te convierte en un ser moderado, equidistante y contradictorio, muy sospechoso. Ya me contarás adónde vas con esa mochila si te dedicas a la política o eres un líder de opinión. Cualquier juicio ponderado que emitas provocará insultos y desprecio como si fueras un débil mental o tonto de baba. Pese a que la duda lleva el oxígeno de la sangre hasta ese bulbo recóndito del cerebro donde reside la doble cara de la verdad, no te servirá de nada. Deberás hacer un esfuerzo sobrehumano para defender tus dudas como el último reducto de la inteligencia. En cambio, la certeza es señal de que la fe cargada de emoción ha producido una obstrucción en algún punto del fluido del pensamiento, lo que obliga a gritar desaforadamente para que la yugular siga bombeando sangre al cerebro antes de que reviente como una palpitante babosa. Solo los muy débiles están seguros de todo, porque hay que ser muy fuertes para no estar seguros de nada.

sábado, 19 de enero de 2019

El eclipse de Augusto Monterroso - Comentario de texto



 Texto que plantea la visión etnocentrista del mundo desde una ironia propia de un gran narrador.

Texto a comentar : "El eclipse"

“Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de Los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.
   Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.
   Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.
   Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal  y de su arduo conocimiento de Aristóteles.  Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.
   - Si me matáis - les dijo - puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.
   Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vió que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.
   Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola correaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles”.